Salud visual en la tercera edad

La salud visual es un requisito indiscutible para conseguir mayor calidad de vida a cualquier edad. A pesar de ello, a medida que se cumplen años se va restando importancia a este sentido primordial, en muchos casos porque la pérdida de visión se considera una consecuencia normal del envejecimiento, o también porque la persona sobreestima sus facultades y cree ver mejor de lo que ve. 

Esta actitud nos hace flaco favor, pues no se acude al especialista con la asiduidad aconsejable, lo que dificulta el diagnóstico y tratamiento precoz de ciertas patologías graves que son más frecuentes a partir de los 50 años, como el glaucoma o la degeneración macular asociada a la edad, y de otras producto simplemente del envejecimiento natural del ojo, como la presbicia o las cataratas. 

La vista es el sentido más importante para la mayoría de las personas: nos ayuda a conocer el entorno, a comunicarnos, a relacionarnos; nos da seguridad y autonomía para movernos, favorece nuestro aprendizaje, nuestro disfrute, etc. Sin embargo, no siempre le prestamos la atención necesaria. 

Para mantener una salud visual adecuada, los oftalmólogos recomiendan a las personas mayores de 50 años realizarse una revisión anual preventiva porque, a partir de este momento, es más frecuente la aparición de ciertas patologías oculares, que es importante diagnosticar a tiempo, pero que no dan la cara ni producen síntomas hasta que están muy avanzadas, lo que dificulta su tratamiento eficaz. 

Incluso ya antes, a partir de los 40 años, cobran especial importancia las revisiones, porque a estas edades se empieza a padecer presbicia o vista cansada. La presbicia es una alteración frecuente que afecta al 67 % de las personas de más de 45 años y que se produce porque el cristalino pierde elasticidad y la capacidad de enfocar objetos. 

¡Cuida de tu vista para vivir mejor!