Las áreas verdes mejoran nuestro bienestar y salud

Las zonas verdes afectan de una manera muy positiva en las personas cuando la frecuentan de manera habitual. Se habla mucho de los beneficios que tiene directamente en el organismo, entre los que destacan el aumento de la concentración y la atención, la mejora del funcionamiento del sistema inmune o incluso la estabilización del nivel de glucosa en sangre (mejora en los diabéticos). 

Siguiendo estas premisas, se empezaron a construir las primeras residencias de mayores rodeadas de zonas ajardinadas. Estas instalaciones crean un entorno que proporciona efectos positivos a los usuarios, sin necesitar de ninguna acción específica por parte de éste. Además un jardín “terapéutico” puede contener también elementos activos como huertos, mobiliario para ejercicios gimnásticos, juegos… 

Últimamente se está potenciando el que las personas mayores que viven en las residencias, fomenten su creatividad en los jardines de las mismas para que se mantengan activos y retrasen futuras situaciones de dependencia. 

Así la relación entre la naturaleza y las personas va evolucionando cada día, favoreciendo la recuperación física y mental, y en general, mejorando el estado de salud funcional y las habilidades de las personas mayores. Existe una relación directa entre la irritabilidad y la ausencia de un entorno natural, o más bien diremos que la naturaleza influye positivamente en el comportamiento humano. 
Varios investigadores llevan décadas investigando hasta llegar a la conclusión de que en zonas donde hay espacios verdes la gente es más generosa y sociable, hay  mayor confianza mutua y  mayor voluntad de ayudar a los demás. 

Como se está demostrando, es más que aconsejable que los residentes tengan la posibilidad de acceder a espacios abiertos y poder disfrutar de todo lo que la naturaleza les ofrece.