Asma ¿Cómo controlarla?

El asma es una enfermedad crónica cada vez más frecuente que sufre el 5 % de la población adulta.

Su prevalencia ha aumentado considerablemente en las últimas décadas en personas de todas las edades. No obstante, el 52 % de los españoles que padecen asma no están adecuadamente diagnosticados y, entre los que sufren síntomas frecuentes, el 26 % no sigue ningún tratamiento. 

En las personas mayores, el diagnóstico tiene el condicionante de que aún se piensa que en personas con 60 años, ya no puede aparecer asma, sobre todo si no tienen alergia, y esto es una falacia que debemos desechar para realizar una detección correcta y establecer un tratamiento apropiado que mejore los síntomas.

El asma se caracteriza por un proceso de inflamación bronquial y los signos más comunes son tos, fatiga, dificultad para respirar, sensación de ahogo, opresión torácica y episodios de fatiga por la noche.

Además, hay casos en los que el asma aparece como respuesta a determinados estímulos que producen alergia, como el polen, ácaros del polvo, epitelios de los animales, ciertos alimentos, etc. De hecho, alrededor de la mitad de los casos de asma en adultos tienen un origen alérgico. . 

También existen otros factores que pueden desencadenar el asma, como la obesidad, el tabaquismo, el estrés, las emociones, la contaminación atmosférica, la exposición a barnices, aerosoles y productos de limpieza. Algunos de ellos, como el tabaquismo y el exceso de peso se pueden y se deben evitar.   

Por último, mencionar aquí que la cronicidad del asma tiene un fuerte impacto en las actividades diarias de los pacientes. En general, empeora su calidad de vida. Y según la investigación   influye más en los adultos mayores. Este estudio pone de manifiesto que las enfermedades respiratorias crónicas, como el asma, están más asociadas con una mayor prevalencia de síntomas depresivos y ansiedad, especialmente en personas mayores.